Los Costos Económicos de la Alimentación Infantil: Lactancia Materna, la Fórmula Infantil y la Participación Laboral en México
La lactancia materna (LM) es ampliamente reconocida por sus beneficios para la salud, pero las presiones económicas y las limitaciones laborales dificultan la lactancia materna exclusiva (LME) para muchas madres.
En México, donde las tasas de LME están por debajo de las recomendaciones internacionales, las madres trabajadoras a menudo enfrentan una difícil elección entre mantener su empleo y proporcionar la mejor nutrición para sus bebés.
Según datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2021-2022, solo el 33.6% de los lactantes reciben LM exclusiva hasta los seis meses, una cifra significativamente inferior al promedio global del 48% y al objetivo de la OMS del 70% para 2030 (1).
Además, las mujeres con empleo remunerado (formal o informal) tienen un 20% menos de probabilidad de amamantar en algún momento, un 10% menos de probabilidad de iniciar la lactancia temprana y un 20% menos de probabilidad de mantener la LME (1). Estas cifras evidencian cómo el regreso al trabajo es una de las principales razones para la interrupción de la lactancia (1,2).
Este artículo explora los costos económicos asociados con distintos métodos de alimentación infantil—LME, alimentación mixta (AM) y fórmula infantil (FI)—y su impacto en el empleo materno y la estabilidad financiera del hogar.
El Desafío Económico de la Lactancia Materna en México

Si bien la LM es la forma biológicamente óptima de alimentación infantil, su sostenibilidad requiere tiempo, apoyo y políticas laborales favorables. La falta de licencias de maternidad adecuadas, las restricciones en el lugar de trabajo y la necesidad económica obligan a muchas madres a regresar al trabajo poco después del parto.
Estudios sugieren que las madres de menores ingresos, especialmente aquellas en empleos informales o de medio tiempo, tienen menos probabilidades de amamantar durante seis meses o más debido a presiones financieras y la falta de apoyo en sus entornos laborales (3,4).
El apoyo en el lugar de trabajo, como salas de LM, descansos remunerados y horarios flexibles, aumenta significativamente la probabilidad de mantener la LM. Sin embargo, estos beneficios no están ampliamente disponibles, particularmente en empleos de bajos salarios. En México, aunque existen protecciones laborales para madres lactantes, su aplicación es inconsistente (2).
La ausencia de estos apoyos lleva a muchas mujeres a introducir la FI antes de lo recomendado, priorizando la estabilidad financiera sobre la LME.
El Papel de la Fórmula Infantil en el Apoyo a las Madres Trabajadoras

En lugar de verse como una competencia para la LM, la FI puede servir como una herramienta complementaria que permite a las madres trabajadoras equilibrar el empleo y la nutrición infantil. La AM, que combina LM y FI, ofrece un punto intermedio que permite a las madres continuar trabajando sin abandonar por completo la LM. Sin embargo, las políticas a menudo no consideran este enfoque híbrido, tratando la alimentación infantil como una decisión excluyente (5).
El acceso a FI de alta calidad y a precio accesible es crucial para las madres que enfrentan barreras a la LM sostenida. También es importante considerar la carga económica de la FI: aunque permite una mayor participación en el mercado laboral, su costo puede ser elevado para los hogares de bajos ingresos.
Comprender estos intercambios financieros es fundamental para diseñar políticas que respalden tanto el empleo materno como la salud infantil.
Implicaciones en el Mercado Laboral y Equidad de Género

La intersección entre la alimentación infantil y el empleo tiene implicaciones más amplias para la equidad de género en el mercado laboral. Las mujeres que toman pausas prolongadas para la LM pueden experimentar estancamiento salarial, menor progresión en sus carreras y reducción en sus ingresos a largo plazo. En contraste, aquellas que introducen la FI más temprano pueden mantener la continuidad laboral, pero a expensas de los beneficios de salud asociados con la LME (6,7).
Un análisis de costo-beneficio de los distintos métodos de alimentación infantil debería considerar costos directos e indirectos, incluyendo salarios, gastos de salud, costos de cuidado infantil y apoyo de los empleadores. Además, las políticas que integran la FI en iniciativas de apoyo a la LM—como subsidios para FI de alta calidad y estímulos para empleadores que promuevan la LM—podrían equilibrar la realidad económica con los objetivos de salud pública.
Consideraciones de política y futuras direcciones de la alimentación infantil
Abordar los costos económicos de la alimentación infantil requiere un enfoque multifacético. Algunas soluciones incluyen:
- Ampliar la licencia de maternidad y mejorar las condiciones laborales para apoyar la LM sin comprometer el empleo.
- Promover la AM como una opción viable para madres trabajadoras, con directrices claras sobre su implementación.
- Garantizar el acceso a FI asequible y de alta calidad para las madres que no pueden sostener la LME.
- Fomentar iniciativas lideradas por empleadores, como entornos laborales amigables con la LM y horarios flexibles.
Al reconocer los factores económicos y sociales que influyen en las decisiones de AM, los responsables pueden desarrollar estrategias que permitan a las mujeres mantener su empleo sin comprometer la nutrición de sus bebés.
Un enfoque matizado que reconozca el papel de la FI como una herramienta de apoyo—y no como un sustituto—de la LM puede ayudar a crear un sistema más inclusivo y sostenible para las madres trabajadoras en México.
Referencias:
Goodman JM, Lara-Mejía V, Hernández-Cordero S, Vilar-Compte M. Breastfeeding among women employed in Mexico’s informal sector: strategies to overcome key barriers. Int J Equity Health [Internet]. 2024 Dec 1 [cited 2025 Feb 15];23(1):1–16. Available from: https://equityhealthj.biomedcentral.com/articles/10.1186/s12939-024-02147-x
2. Unar-Munguía M, Lozada-Tequeanes AL, González-Castell D, Cervantes-Armenta MA, Bonvecchio A. Breastfeeding practices in Mexico: Results from the National Demographic Dynamic Survey 2006–2018. Matern Child Nutr [Internet]. 2020 Apr 1 [cited 2025 Feb 15];17(2):e13119. Available from: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7988861/
3. Lesorogol C, Bond C, Dulience SJL, Iannotti L. Matern Child Nutr. 2018 Apr 1;14(2).
4. Hardison-Moody A, MacNell L, Elliott S, Bowen S. How Social, Cultural, and Economic Environments Shape Infant Feeding for Low-Income Women: A Qualitative Study in North Carolina. J Acad Nutr Diet [Internet]. 2018 Oct 1 [cited 2025 Feb 15];118(10):1886-1894.e1. Available from: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29655656/
5. Campos AP, Hawkins SS. The Association Between Maternal Employment and Breastfeeding Duration With Household Income in Mexico. J Hum Lact [Internet]. 2022 Nov 1 [cited 2025 Feb 15];38(4):749–59. Available from: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35135366/
6. Monge-Montero C, van der Merwe LF, Papadimitropoulou K, Agostoni C, Vitaglione P. Mixed milk feeding: a systematic review and meta-analysis of its prevalence and drivers. Nutr Rev [Internet]. 2020 Nov 1 [cited 2025 Feb 15];78(11):914–27. Available from: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32357372/
7. Papadopoulos NG, Balan TA, van der Merwe LF, Pang WW, Michaelis LJ, Shek LP, et al. Nutrients [Internet]. 2022 Jun 1 [cited 2025 Feb 15];14(11). Available from: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35683990/
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