La ausencia de perspectiva de género en la investigación en salud: una amenaza para el bienestar de las mujeres en el envejecimiento

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La salud de las mujeres a lo largo de su vida, y particularmente durante el envejecimiento, se ve afectada de manera crítica por la persistente falta de una perspectiva de género en la investigación en salud. A pesar de los avances en la inclusión de mujeres en estudios clínicos, sigue existiendo un sesgo significativo tanto en el diseño experimental como en el análisis de los datos, lo que ha contribuido a desigualdades en el diagnóstico, tratamiento y acceso a servicios de salud adecuados para las mujeres mayores. 

Durante décadas, los estudios médicos se han basado predominantemente en muestras masculinas, extrapolando sus hallazgos a la población femenina sin considerar las diferencias biológicas, sociales y culturales que median la salud de las mujeres. Esta práctica ha contribuido a una “ceguera de género” que ignora la influencia de factores como el ciclo hormonal, las experiencias de vida o el estatus socioeconómico, todos elementos clave en la salud de las mujeres al envejecer (Marino et al., 2011). 

En el caso de enfermedades cardiovasculares, pulmonares o renales, por ejemplo, se ha documentado un sesgo sistemático que ha llevado a un diagnóstico tardío o inadecuado en mujeres, en parte porque los síntomas femeninos no se ajustan al modelo masculino con el que fueron diseñadas las guías médicas. Este tipo de sesgo contribuye a tasas más altas de morbilidad y mortalidad en mujeres mayores, que además suelen tener menor poder adquisitivo y acceso limitado a servicios de salud, lo cual agrava su vulnerabilidad (van Wijk et al., 1996). 

La omisión de variables como sexo y género en el análisis de datos científicos compromete no solo la equidad en salud, sino la validez misma del conocimiento generado. Como han señalado Gahagan et al. (2015), muchos artículos científicos continúan sin reportar resultados desagregados por sexo o sin analizar cómo las diferencias de género afectan los desenlaces en salud. Esta falta de claridad conceptual y metodológica impide implementar políticas o intervenciones eficaces para poblaciones diversas, incluyendo a las mujeres mayores. 

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Además, la interacción entre nutrición, envejecimiento y género ha sido también ampliamente subestimada. Estudios recientes muestran que mujeres y hombres metabolizan nutrientes de forma distinta, y que estas diferencias se agudizan con la edad. No obstante, las recomendaciones nutricionales suelen ignorar estas disparidades, poniendo en riesgo la salud ósea, muscular y cardiovascular de las mujeres mayores. Por ejemplo, el riesgo de osteoporosis en mujeres no solo tiene una base hormonal, sino que está mediado por desigualdades de género en el acceso a alimentos ricos en calcio y vitamina D, así como en la posibilidad de realizar actividad física durante toda la vida (Marino et al., 2011). 

A su vez, los estereotipos de género siguen influyendo en la forma en que se perciben y atienden las necesidades de salud de las mujeres en la vejez. La investigación basada en relaciones de género ha demostrado que las dinámicas entre hombres y mujeres (como en el matrimonio) afectan el comportamiento en salud, el acceso al autocuidado y la disposición a buscar ayuda médica (Bottorff et al., 2011). Sin embargo, muchas de estas interacciones no se consideran en los estudios convencionales, lo que limita nuestra capacidad para diseñar intervenciones sensibles al género. 

En conclusión, la ausencia de una perspectiva de género en la investigación en salud tiene consecuencias profundas para el bienestar de las mujeres. Para garantizar una vejez digna y saludable, es urgente reformar tanto la forma en que se diseñan los estudios científicos como las políticas públicas que se derivan de ellos. Sin ello, la inequidad de género seguirá determinando quién envejece con salud y quién no. 

 

Referencias: 

  • Bottorff, J. L., Oliffe, J. L., Robinson, C. A., & Carey, J. (2011). Gender relations and health research: a review of current practices. International Journal for Equity in Health, 10(60).
  • Gahagan, J., Gray, K., & Whynacht, A. (2015). Sex and gender matter in health research: addressing health inequities in health research reporting. International Journal for Equity in Health, 14(12). 
  • Marino, M., Masella, R., Bulzomi, P., Campesi, I., Malorni, W., & Franconi, F. (2011). Nutrition and human health from a sex–gender perspective. Molecular Aspects of Medicine, 32(1), 1–70. https://doi.org/10.1016/j.mam.2011.02.001 
  • van Wijk, C. M. T. G., van Vliet, I. P., & Kolk, A. M. M. (1996). Gender perspectives and quality of care: towards appropriate and adequate health care for women. Social Science & Medicine, 43(5), 707–720. https://doi.org/10.1016/0277-9536(96)00115-3 

 


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